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La mañana estaba fresca y el cielo despejado daba toda la sensación de que ese sería un día perfecto. Al llegar a la estación , nuestro personaje tenia la sensación de hastió, de no querer ver mas a toda esa gente y pensó seriamente en una enorme e implacable goma de borrar .

Un extraño en la Ciudad


La Ciudad

Casa

Trabajo

Oficina

La mañana estaba fresca y el cielo despejado daba toda la sensación de que ese sería un día perfecto.

Al llegar a la estación , nuestro personaje tenia la sensación de hastió, de no querer ver mas a toda esa gente y pensó seriamente en una enorme e implacable goma de borrar .

Al llegar a su trabajo era todo ruido ese tremendo ruido que lo aturdía cada mañana desde siempre, y trato de ponerse a trabajar , lo cual fue… casi imposible .ese ruido lo torturaba , el bullicio , las charlas y hasta el ruido de las tazas de sus compañeros lo destrozaba.

El siguiente día fue igual y el otro y el otro.Lo único que se le ocurrió fue el súbito deseo de estar solo.

Al día siguiente hizo el mismo recorrido, cruzó calles , subió escaleras y fue a su trabajo …pero no se dió cuenta que estaba sólo , sólo y  con su preciado deseo…estar sólo … habia desaparecido todo , aquello que para el era tan molesto… lo percibía en su oficina, porque notó lo que él tanto había anhelado… el silencio.

Pronto se marchó a su casa y en la calle no vió a los niños molestos, ni siquiera a la mendiga haciendo sonar esa terrible lata con monedas.

Ya en su casa tomó su taza de café con aquellos bizcochos que siempre comía; y así se durmió nuestro perturbado personaje.

Se levantó a la misma hora de siempre, con esa rara sensación de estar queriendo atajarse de todo aquello que lo pudiera perturbar, se cambió y se dispuso para ir a su trabajo .En las calles de la gran ciudad, resonaban sus pasos, los que nunca había escuchado..., era un día soleado y no percibió ni su sombra, tan ensimismado estaba en sus pensamientos.

No se dió cuenta de lo solo que se había quedado, era feliz de estar en ese silencio, su silencio tan ansiado; ese fue su primer día y aún no se daba cuenta que habia desaparecido la gente, solo sentía el silencio y gozaba de él.

La oficina estaba a media luz , no se escuchaba ni una máquina de escribir , ni una radio el solo pensaba que estaba disfrutando un paraíso, aún creia eso…

El café no llegaba y se puso muy molesto , no habia dispenser de agua y sus lapiceras no estaban en su lugar. Ya casi al límite pensó… y ahora que sucede? era todo tan ideal, tan perfecto, caminó por los pasillos de su oficina y descubrió que todo era un páramo, cosa que lo asustó algo y decidió salir hacia su casa, iba muy ensimismado en sus pensamientos y…. no percibió su terrible soledad.

Muy temprano en la mañana sintió el gorgeo de los pájaros y grande fue su sorpresa cuando quiso ver a los pájaros y sólo era su mente… sus recuerdos, o lo que quedaba de ellos .-ya ni pájaros habia-

Empezó a darse cuenta muy a su pesar, que le molestaba el silencio, porque era mucho peor que el ruidoso ruido del mundo exterior .

Se durmió pensando en una sola cosa, en que volviera la gente, con esos ruidos molestos pero que tuvieran algo de él, y se durmió...

Un extraño en la Ciudad
Un extraño en la Ciudad

A la mañana siguiente tomó su café con sus biscochos , salio a la calle y si, habia gente. Por todas partes , niños perros , gatos , ancianos y ese día fue distinto porque la humanidad entera tenía su mismísimo rostro, entró en pánico y empezó a caminar por las calles sin un rumbo fijo, llegó a la estación de trenes y sólo vió su cara en los demás, desde los vendedores hasta el maquinista, TODOS… lo miraban y le hacian el gesto con el dedo del silencio y como disparado hacia un pozo profundo, salió corriendo por una espesa y oscura calle.

La siguiente mañana fue igual y la otra y la otra , solo atinó a pedir tan fervientemente que todo fuera igual que antes , pensando que sufriría las lamentables consecuencias del terrible bullicio, de los que para el eran la peste … los molestos seres humanos .

Atino a vestirse se acomodo el tirador del pantalón y se puso su antiguo Bombin, pasó el corredor y salió a la calle …-y allí estaban los niños, que hablaban en el escalón de la casa y las vecinas parloteando ...y las terribles bocinas ,llegó a su oficina y allí escuchó las maquinas de escribir, las tazas de café chocar unas con otras y lo peor fue escuchar a sus colegas, murmurando detrás de los biombos de sus oficinas, pero suspiró y sintió un alivio al pensar que todo a su alrededor había vuelto a ser normal … o por lo menos estaba como de costumbre, nuestro amigo se sumergió en su trabajo y el mundo siguió girando.

Arual

22/12/2007

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