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La Pistola - Era evidente que Charles sabía de aquel caso, y venía estudiándolo hace tiempo. Su edad era corta, pero sus años de trabajo eran largos, por eso es que sus disfraces eran cada vez más necesarios y más precisos.

El caso de la Luz


La Pistola

Era evidente que Charles sabía de aquel caso, y venía estudiándolo hace tiempo. Su edad era corta, pero sus años de trabajo eran largos, por eso es que sus disfraces eran cada vez más necesarios y más precisos.

Esta vez sólo un fino bigote de estilo francés, una diminuta barbilla en la pera y un movimiento peculiar en su boca hacían falta para no ser totalmente conocido.

No se podía disfrazar mucho ya que, no podía perder su auténtico estilo de detective. Pero claro, como me iba a olvidar de su fiel socio, el señor Wayne. Que esperaba y acompañaba a Charles en cada uno de sus casos, y muchas veces lo ayudaba a resolver alguno que otro. Esta vez, partirían juntos a Italia, donde la misteriosa Sicilia los esperaría para resolver el caso, al que nombraron “La Luz”. La larga y ancha limusina ya los esperaba allí afuera. Se subieron y rápidamente arribaron al aeropuerto, desde donde partirían a su destino.

Transformándose en italianos, salieron de la limusina con sus trajes sicilianos y sus miradas altaneras, y en cuestión de horas ya estaban en el lugar de la verdad, Sicilia. El detective Charles tenía muchos contactos, y uno de ellos estaba allí. Él los llevó a un hotel cerca de las más importantes familias de la mafia y les informó con mayor sabiduría sobre el caso. Este decía que una de las familias de la mafia, los Carpone, se habían robado una pistola que en vez de tirar las famosas y despiadadas balas, mostraba una luz que el que la miraba se moría inmediatamente. Este caso era muy peculiar, pero no imposible.

A la mañana siguiente el detective Charles y Wayne comenzaron a trabajar. Lo elemental era poder vigilar y observar lo que estos mafiosos hacían, por eso, luego de asesinar a unos guardias, lograron poner la cámara en una de las puntas de la casa y huir. Al llegar al refugio, conectaron lo debidos cables y comenzaron a observar los movimientos de sus sospechosos: tenían la pistola en el medio de la casa rodeada por tres guardias y un vidrio. Wayne y Charles, tras pensar por unas largas horas, descubrieron como entrar para poder quitarle a los Carpone la pistola.

Comenzaron por el mismo lugar de la primera vez y mataron silenciosamente a los guardias. Luego, Wayne corrió hacia la entrada y comenzó a tirotear la puerta, mientras que Charles entraba por una de las mas altas ventanas de atrás. Cuando los guardias de los Carpone iban a contraatacar con mas tiros, más policías llegaron y comenzaron a responderles con más y más tiros. La sangre volaba por el aire y los pequeños corrían a esconderse atrás de los árboles o autos. Mientras todo esto pasaba, Charles seguía dentro de la casa. No había nadie allí vigilando, por eso él corrió y sacó la pistola de vidrio que la resguardaba.

Cuando iba a salir por la misma ventana, un italiano le gritó y lo persiguió. Charles, sin pensarlo, apretó el gatillo y un haz de luz salió disparado. El siciliano cayó al piso como un tronco y los ojos se le iluminaron lentamente. Charles salió corriendo y volvió a la base, donde Wayne lo estaba esperando sentado con unos manchones de de sangre en su camisa. ¡Habían recuperado la pistola!

Al otro día, se la dieron al jefe de la policía italiana y el caso fue cerrado. Wayne y Charles volvieron a Suiza, donde otro peligroso caso los esperaba y continuaron sus riesgosas vidas llenas de misterios.

Matías

Juanita 24-9-2008 17:43:

La Sangre Volaba por el Aire

Te felicito por El Caso de la Luz !!! muy entretenido, mucha acción. Lo que me pareció mejor de este caso fue que "La sangre volaba por el aire" !!! Un beso, Juanita

Matías 24-9-2008 17:53:

Que balacera

impresionante, no? Jajajaja

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