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Don Julio y Martiniana


Tarde de campo

  • Rancho, ombú, galpón

Galponcito donde se guardaba el carro con el cual Don Julio, gaucho viejo salía a vender lo que cosechaba. Martiniana, su compañera traqueteaba en la cocina, preparando el mate, para su Julio. No tenían hijos, habían envejecido cuidando su chacrita, durante 35 años, habían vivido tiempos difíciles, pero todo lo solucionaban con el amor y el cariño que se tenían. Don Julio siempre se levantaba a las 5 de la mañana y se iba a la chacrita a cosechar y ver como estaban sus cosas, como el acostumbraba a decir.

Pero hacia unos años, ya no podía levantarse a las 5 de la mañana como siempre, el trabajo o la vida lo había volteao, como el decía. Ahora, se levantaba a las 7 de la mañana y se acostaba a las 8 de la noche. Entonces, la que se encargaba de todo era Martiniana, a las 5 ya estaba en pie, se iba a la cocina y sacaba el carro del galponcito, enganchaba la yegua que tenían y se iba a la chacrita, cuando volvía, le preparaba el mate a Julio, cargaba el carro, las verduras y hortalizas de la chacrita y luego dejaba la comida preparada para el almuerzo y se iba a vender las verduras al pueblo. pero hoy sería un día diferente Julio se habia levantado a las 6 de la mañana y se había ido a lavar al aljibe, y se había vestido con traje dominguero que hacía tiempo no se ponía y sentado en la cocina espero a su mujer, al verlo Martiniana le pregunto y ahura? pa que te vestistes asi?.

El le contesto : porque quiero ir al pueblo contigo - Pero viejo no-... -Ya lo dije voy - Ella sabía, que era inútil discutir con él. -Ta bien vamo viejo - Lo ayudo a subir al carro, y emprendieron la marcha. Cuando entraron en el pueblo por la calle principal, Julio le dijo : para en aquella casa. Asi lo hizo y Julio le dijo, Ayúdame a bajar - al bajar del carro, ella lo tomo del brazo y le dijo -te acompaño- no, tu no, espérame en el carro- Martiniana nunca lo había visto así, pero le hizo caso para no disgustarlo.

Don Julio entro entonces y a una joven que estaba sentada tras un escritorio le dijo - Buenas tardes, necesito hablar, con el doctor, digale que soy Julio Gonzalez . Enseguida salió un hombre muy bien vestido y dijo : Que tal Gonzalez, pase usted. A la secretaria, le extraño que lo tratara con tanta familiaridad. Los dos hombres, entraron a un escritorio, amplio y bien cuidado. Julio le dijo -Mire doctor, quiero ser sincero con usted, estos últimos días no me he sentido bien y pienso que es una vieja enfermedad, que esta otra vez golpiando a mi puerta, asi, que, previendo ya mi fin, quiero dejar lo que ud. ya sabe, a mi mujer Martiniana.

Pero Gonzalez ud sabe lo que me está diciendo ? -SI, y muy seguro estoy. Pero ud. sabe a cuánto ascienden sus ahorros? -No pero por lo poco que sea, todo, todo será de Martiniana. -Pero es un millon y medio de pesos, toda una fortuna. -Doctor y son 30 años, sin sacar un peso - - Y si además tiene un buen dinero de intereses también.

  • Doctor mi Martiniana es todo lo que tengo y si queda bien mejor, además está el rancho, la chacrita, el galponcito y la yegua, todo es de ella,… Lo sé, lo sé, y sé que vale mucho más que personas que yo conozco. -Doctor, para cuando tendrá todo pronto ? … -Y para dentro de dos dias, y para no molestarlo más, firme estos documentos y ya Martiniana es la dueña de todo. -Bueno Doctor puedo asegurarle, que es la última vez que nos vemos. -Por favor Gonzalez, no diga eso, pronto iré a saludarlo. -Adios Doctor... -Adios Don Julio.

Al salir Martiniana, lo vino a abrazar - Demoraste, estas bien viejo ?... -Ahora sí, estoy muy bien. Acompaño a su mujer al mercado y vendieron todo lo que llevaban, a la tardecita contentos volvieron al rancho, el llego silbando una canción de su juventud que sorprendió a Martiniana, pues hacía años que no lo escuchaba silbar. Cuando llegaron, Martiniana le dijo - Viejo quieres comer algo? - No mi querida, me voy a acostar.

Otra sorpresa, Martiniana se dijo - Que raro hacia muchos años que no me llamaba así. Al otro día, la misma rutina de todos los días, de todos estos años, pasaron 10 días, Martiniana, fue a despertar a su marido, pero Julio no le respondió, intento, una y otra vez… hasta que Martiniana lanzo un grito desgarrador, Julio, su Julio... se había dormido para siempre. Al otro día, ella misma, hizo un pozo bajo el ombú, y trajo el cuerpo de su marido, ella sola, como vivieron toda la vida solos.... Luego de enterrarlo le puso una cruz con sus nombres JULIO Y MARTINIANA y ahí se quedo abrazada a la cruz.

Dos días más tarde, llego el Dr. al rancho y se encontró con un cuadro que lo lleno de tristeza y de ternura. Ahi estaba, la tumba de Julio y Martiniana , que estaba abrazada a la cruz, también muerta....

Ese día caía el atardecer y mudos testigos de ese cuadro desgarrador EL OMBU, EL RANCHO, Y EN EL GALPONCITO..EL CARRO Y AQUELLA YEGUA VIEJA ..,..

• Esta es, la prueba más evidente del AMOR con mayúscula, un amor verdadero, de dos seres que no podían vivir el uno sin el otro.

Olegarius

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