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Juego de Niños


Las puertas de las casas del pueblo, en nuestra niñez, eran agrandes de roble, con mirillas de bronce en cada hoja, y un hermoso llamador fijo en una de las hojas de las puertas, también de bronce, me acuerdo que la empleada lo lustraba, todas las tardes, era realmente hermosa la puerta de mi casa, tenía un recibidor al entrar y luego seguía un zaguán que daba paso al comedor y a las otras habitaciones de la casa.

Yo vivía enfrente a la casa de Don Pedro y en aquel entonces, a la hora de la siesta, que era sagrada en los pueblos, todo estaba tranquilo y las puertas de las casas estaban cerradas, pues después de la siesta permanecían abiertas siempre, porque nadie osaba entrar sin permiso a ningún hogar, aunque estuvieran abiertas tocaban el llamador, para que los atendieran.

Lo que se me ocurre contar ahora justamente sucedió, a la hora de la siesta. Yo tenía unos amigos del barrio en donde vivía que siempre a la hora de la siesta nos juntábamos, para hacer alguna diablura,  si no nos pescaban todo iba bien, pero sino, podíamos quedar en penitencia si nos agarraban. Yo tenía un amigo que se llamaba Carlitos, era mi  amigo de todas las horas, pues a Carlitos se le ocurrió una idea de jorobar al vecino, o sea a Don Pedro,  una picardía, pero que nos daría el gozo de verlo rezongar, pues era un italiano que hablaba  bastante entreverado.

Ese día no habíamos tenido clase en la escuela, íbamos de tarde, pero  no sé por qué razón, justo ese día no había clase, después de comer Carlitos vino a mi casa, y me dijo que se le había ocurrido una idea, para molestar a Don Pedro, Y me comunico lo que pensaba hacer;  me reí mucho con la idea de Carlitos, y él enseguida se puso en campaña, fue hasta la puerta de la casa de Don Pedro y ató  un piolín al llamador de su casa, entonces luego con el largo piolín, vino hasta mi casa que quedaba  justo enfrente de la de Don Pedro y se  escondió atrás de la puerta de mi casa tirando del piolín hizo sonar el llamador de Don Pedro ; cerramos la puerta  y nos pusimos a observar por la mirilla de la puerta, la primera vez lo vimos salir y cuando miró dijo , = e questo non che nesunno ?  =

Cerró la puerta y Carlitos hizo lo mismo otra vez con el piolín dos veces más. Salió  Don Pedro echando  chispas y gritando = mascalzone,  mascalzonne=  enojado volvió a cerrar la puerta, Carlitos hizo sonar de nuevo el llamador, don pedro salió en seguida pero no vió a nadie, nosotros nos matábamos de risa. Pero Don Pedro hizo que entraba y se quedó  atrás de su puerta, yo le dije a Carlitos, que iba a hacer sonar otra vez el llamador, pará, pará Carlitos, déjalo descansar pobre Don Pedro, Carlitos me dijo, estás loco, lo voy a hacer de vuelta; Carlitos que tenía el piolín atado al llamador me dijo lo vamos a tener toda la tarde así, vas a ver, se va a pasar entrando y saliendo  jajaja

Pero en el momento que abrió la puerta de mi casa para tirar de nuevo el piolín, apareció Don Pedro, con el piolín en la mano. Carlitos fue el primero en disparar para su casa... Juegos de niños de una época pasada, simples, sonsos, no los juegos de ahora de violencia y peleas.  No era mejor así ??

Olegario Juan Caorsi

 

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