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El Establo


Mi pueblo es pequeño, no somos más de 1000 habitantes, está rodeado de cerros en un hermoso valle, que mis coterráneos han  tratado de mantener, lo más agreste posible. Nuestras casitas son todas iguales, o muy parecidas, todas tienen un jardín al frente,  algunos, con hermosas flores, los más grandes tienen árboles frondosos.

Hay también  una autoridad -el Alcalde- Es un vecino, que nosotros estimamos  y que es mas de nombre, que de hecho. Solo es, para decir que el pueblo no está acéfalo de autoridad, y que la tiene  latene, una de sus funciones es a partir del  20 de diciembre los jardines de nuestras casas deben adornarse de la mejor manera posible con motivos aludidos a esta fecha tan especial.

Y ahí el Alcalde es quien dictamina cual es la mejor casa adornada. Nuestra vida transcurre, alegre y feliz,  solo se entristece cuando un vecino deja este mundo, pero todos nos unimos como si fuera una sola familia. Esta manera de vivir, tiene una explicación, todo esto surgió, porque antes de que nuestras familias se establecieran en este valle, se produjo un hecho, que quedó en  el corazón de los que lo vivieron, que fueron pastores  antepasados de nuestras familias. Ellos llevaban a pastar sus ovejas,  este maravilloso valle, estos pastores habían hecho un establo en lo alto del valle, para dar de comer a sus animales, y resguardarse cuando llovía. También hacían un descanso y ahí comían, cuando descansaban.

Una tarde, de mucho frio, hace mucho, muchísimo  tiempo, andaba una pareja de viajeros, en una carreta muy vieja, con unas pocas pertenencias que tenían, cuando llego al valle, a quedarse y con lonas muy viejas, quisieron hacerse una carpa para guarecerse del frio, eran una pareja, entonces el marido, vino a hablar con los pastores, a ver si le permitían, con los trapos que tenía hacer una carpa, pues su señora estaba por dar a luz, los  Pastores dolidos por la situación de esta pareja, le dijeron que no armaran ninguna carpa, que se quedaran en  el establo, porque no se llovía y la Sra. Iba a estar mas  cómoda, más si estaba por dar a luz, además, era un  lugar muy abrigado para el niño que estaba por nacer.

El hombre tanto les agradeció, que cuando le dieron la mano, estos sentían  una  sensación de bienestar, que nunca habían sentido, cuando volvieron a sus casas los pastores que eran doce, se encontraron, con una sorpresa mayúscula, tenían en todas sus casas una mesa servida, con los más exquisitos manjares que se hubieran podido imaginar, tanta fue la sorpresa que atónitos, le preguntaron a sus mujeres, de donde habían conseguido, semejantes manjares;  La respuesta de todas fue  la misma. Un señor vestido de blanco, les dijo que todo eso lo mandaba -su  señor patrón  -El había ordenado dejar esa comida, en cada casa de todos los pastores. Los pastores, pensaron que serían los dueños  de los animales que ellos cuidaban.

Al día siguiente fueron a realizar sus cuidados campestres al valle, el establo estaba como a mil metros  de ellos, y en el alto del valle, cayendo  la tarde, vieron a lo lejos un resplandor, ese resplandor, provenía del establo y fueron hacia allá. Quedaron paralizados y llenos de asombro el establo, despedía una luminosidad impresionante, y en todo su entorno, estaba lleno de una luz muy blanca, ellos con mucho miedo, no se animaban a acercarse, salió del establo el esposo de la Sra.  Y les dijo = vengan, vengan a ver al niño que acaba de nacer, se acercaron despacio con mucho recelo y al ver a la madre y al niño, cayeron de rodillas, diciendo a coro este niño es dios, pues no había otro niño igual, pues irradiaba luz.

La madre, lo tenía en su regazo, los pastores seguían asombrados por la luz que inundaba el establo , que cuando salieron vieron otro fenómeno divino; El valle entero, irradiaba luz. Según estos hechos la pareja que había estado en el establo a los dos días tomaron a su hijo, subieron a la carreta y nuevamente tomaron el camino. El establo, no fue derruido con el paso del tiempo, aun hoy existe, la gente del lugar lo transformo, en iglesia, una iglesia pobre sin oropeles. Pero todos los años, cuando llega esta fecha, 24 de diciembre, justo a las 12 de la noche, el valle se llena de luz, como cuando los pastores fueron a ver el niño que nació en aquel pobre establo.

Por eso es que en mi pueblo querido del valle se iluminan nuestras casas, recordando  el maravilloso y único momento, en que tuvimos luz sobrenatural.  Por eso iluminamos nuestras casas. Por ese echo de un pueblo bueno solidario y bendecido por Dios, ojalá todos los pueblos del mundo  pensaran en esta historia de un pueblo que no estaba aún sucio por el dinero....

Olegario Juan Caorsi

 

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